Argentina e Inglaterra chocarán en las Semifinales del Mundial 2026, en un duelo clásico marcado por décadas de intensa rivalidad mundialista y el histórico reclamo soberano por las Islas Malvinas.
El esperado enfrentamiento será el cruce más político del futbol internacional este año, en búsqueda de un pase a la Final, y donde los aficionados revivirán los nacionalismos por una disputa geopolítica que sigue viva luego de 44 años.
Lionel Scaloni, director técnico de la Albiceleste, quiso restar peso al contexto histórico este sábado, y dijo que solo se tratará de un partido de futbol.
"El mensaje es que esto es un partido de futbol. Eso es lo que puedo decir", señaló el argentino.
"Es un partido de futbol y enfrentaremos a un rival muy fuerte. Tienen un excelente entrenador y esto es solo un partido de futbol, nada más", insistió.
La selección sudamericana deberá vencer a "Los Tres Leones" en Atlanta el 15 de julio para mantener vivas sus aspiraciones de convertirse en el primer equipo en conquistar dos Copas del Mundo consecutivas desde que Brasil lo logró en 1962.
Por su parte, Inglaterra necesita ganar para mantener la esperanza de poner fin a una espera de 60 años sin conquistar un título importante.
El vencedor de este duelo enfrentará en la final del 19 de julio al ganador de la otra semifinal entre Francia y España, que se disputará el martes en Texas.
Un duelo por la historia
El choque entre Argentina e Inglaterra llega 40 años después de su histórico enfrentamiento en los Cuartos de Final del Mundial de México 1986.
Argentina ganó aquel partido 2-1 en el Estadio Azteca con dos goles de Diego Maradona: el primero, la célebre "Mano de Dios", tras golpear el balón con la mano antes de enviarlo a la red que defendía Peter Shilton.
Y el segundo, una extraordinaria jugada individual, donde el astro argentino partió detrás de medio campo, dejó sembrados a cinco ingleses, incluido el guardameta, y marcó el gol del siglo.
Para Messi, heredero futbolístico de Maradona, será su partido número 206 con la camiseta de la Albiceleste, pero el primero de su carrera frente a Inglaterra.
Tras la memorable victoria de Argentina en México 86, ambos equipos se enfrentaron en otros dos Mundiales con un triunfo albiceleste en 1998 y otro inglés en 2002.
Lionel Messi no se ha enfrentado al equipo de "Los Tres Leones" en Mundiales y desde ya lo definió como un partido especial. Si pierde, quedará en la memoria como su última derrota en la justa internacional de la FIFA, pues ya no participará en el torneo de 2030.
Mientras que los ingleses buscarán imponerse a su clásico rival liderados por la poderosa sociedad ofensiva de Jude Bellingham y Harry Kane.
El reclamo histórico
El encuentro entre europeos y sudamericanos también se disputará con el trasfondo de la persistente disputa de soberanía por las Islas Malvinas, ubicadas en el Atlántico Sur y conocidas en inglés como las Falkland Islands.
Las fuerzas argentinas invadieron las islas el 2 de abril de 1982, dando inicio a una guerra que dejó 255 militares británicos muertos, tres mujeres residentes en las islas y 649 soldados argentinos fallecidos.
El respaldo del gobierno británico a las Islas Malvinas ha sido constante desde el conflicto, pese al firme reclamo de soberanía que Argentina mantiene sobre el archipiélago.
Margaret Thatcher, líder británica en aquel entonces, anunció la victoria ante el Parlamento la mañana del 14 de junio de 1982, respaldando para muchos su arriesgada decisión de enviar cerca de 30 mil soldados al otro lado del mundo para recuperar las islas.
La fuerza expedicionaria regresó al Reino Unido entre multitudes que la recibieron en los puertos ondeando miles de banderas británicas tras su retorno desde el territorio de ultramar, situado a casi 13 mil kilómetros de distancia.
La victoria impulsó el sentimiento patriótico en un Reino Unido que enfrentaba huelgas y conflictos sociales, y contribuyó a la amplia reelección de Thatcher en 1983.
La final ganada por Maradona y compañía en el coloso de Santa Úrsula fue vista como una revancha por el conflicto político. Por lo pronto el miércoles, se escribirá una nueva página en la historia futbolística con otros protagonistas.
ASJ