Derivado del retiro de 19 millones de huevos del mercado en Estados Unidos por un posible riesgo de contaminación con Salmonella, que puede causar una infección llamada salmonelosis, surgen las dudas sobre cómo prevenir su contagio, y una de ellas es sobre si se deben refrigerar los huevos.
Salmonella
Se trata de un grupo de bacterias del género Salmonella que puede causar una infección llamada salmonelosis.
Esta se adquiere por consumir alimentos o agua contaminados con la bacteria.
Los productos mayormente expuestos son:
Huevos crudos o poco cocidos.
Pollo y otras carnes mal cocidas.
Leche o productos lácteos no pasteurizados.
Frutas y verduras contaminadas durante su cultivo o manipulación.
Alimentos preparados por personas que no se lavaron las manos después de ir al baño.
Contagio
La gallina portadora de la bacteria en algunos casos puede transmitirla al huevo antes de que se forme la cáscara.
El huevo puede contaminarse al entrar en contacto con heces de aves infectadas. La bacteria puede pasar al alimento, si la cáscara no se limpia o se manipula incorrectamente.
Autoridades sanitarias recomiendan evitar consumir huevo crudo o poco cocido y cocinar los huevos por completo hasta que la clara y la yema estén firmes.
¿Se deben refrigerar los huevos para evitar la Salmonella?
Esta bacteria puede estar en el tracto digestivo de las gallinas y puede llegar a nosotros en sus huevos provocando infecciones intestinales y / o la sangre.
De acuerdo con información de UNAM Global, el huevo tiene una barrera natural a esta bacteria que es la cutícula del cascarón, que lo protege hasta que se lava.
Debido a esto en los países como Estados Unidos, donde los huevos se lavan antes de venderlos, deben ser refrigerados.
Pero en América Latina no se lavan, por lo que pueden estar fuera del refrigerador por unos días.
La recomendación sobre la refrigeración es, según UNAM Global:
Si los huevos estaban en refrigeración, se debe mantener esa cadena de frío y seguirlos refrigerando.
Si no estaban en refrigeración puedes mantenerlos a temperatura ambiente y usarlos pronto.
No lavarlos antes de guardarlos.
Preferentemente no ponerlos en la puerta del refrigerador, para evitar cambios de temperatura.
Además, si en tu hogar hay temperaturas altas, puedes refrigerarlos para mantener su calidad por más tiempo.
Con información de UNAM Global.
LECQ